Levadura

En estos momentos de cuarentena, uno de los elementos que escasea es la levadura, al fin y al cabo Chile es uno de los países donde más se consume pan. Esta claro que podemos hacer dobladitas o churrascas sin ella, pero no es lo mismo que un delicioso pan amasado.

Entonces comencé a investigar y a hablar con gente experta en el tema. Si bien podemos hacer masa madre, es un proceso bastante largo y que requiere bastantes conocimientos de panadería.

Después de mucho investigar y experimentar llegue a la conclusión de que lo más fácil y rápido es multiplicar la levadura.

Las levaduras son seres vivos, microorganismos unicelulares, poniéndolo más fácil unos «honguitos microscópicos» de los que existen muchas variedades ( yo también pensé en la levadura de la cerveza, pero los expertos del tema me explicaron que por ese camino iba a ser más engorroso que hacer masa madre, si lo que quería era hacer pan)

Estos honguitos como todo ser vivo, comen, toman agua, crecen y se reproducen, en condiciones optimas este proceso podría tardar unos 90 minutos, lo que si lo pensamos bien, no es tanto tiempo, o por lo menos mucho menos que el tiempo que tardaríamos en hacer masa madre.

¿Que tenemos que saber sobre los gustos de la levadura?

Lo primero es la comida, a la levadura le gustan los azúcares, sobre todo los presentes en la harina, el azúcar blanca sola podría hacer que se reproduzca más lento y la sal definitivamente lo mata, sobre las grasas nadie se decide. En resumen, le podemos dar de comer harina ( en lo posible sin polvos de hornear)

La temperatura: la temperatura ideal para que la levadura de pan se reproduzca es de 26°C, pero lo bueno es que nuestro honguito no es quisquilloso, y entre 5°C y 35°C (sobre 60°C se muere) va a estar bien y se terminara reproduciendo más temprano que tarde.

¿ Entonces como hacemos que nuestra levadura se reproduzca?

En un frasco de vidrio grande ( no tenemos que llenarlo hasta más de la mitad, sino nuestra levadura podría quedarse sin oxigeno) con tapa ponemos harina y agua a temperatura ambiente, en una proporción del doble de agua que de harina, por ejemplo media taza de harina por una de agua, mezclamos bien y añadimos la levadura que tengamos y la mezclamos, mientras más levadura tengamos originalmente más rápido sera el proceso. Tapamos el frasco ( para que no se nos vaya a dar vuelta ) y lo guardamos en la parte de abajo del refrigerador.

Al paso de las horas nos fijaremos que la mezcla comienza a cambiar, podrían verse burbujas de aire o que el color va cambiando del blanco de la harina a un tono grisáceo. Normalmente en 24 horas nuestra levadura ya debería estar lista.

Antes de usarla es recomendable hacer un prefermento o «despertarla» dándole un poco de agua templada y harina. Y para hacer más simplemente agregamos más harina y agua a nuestro frasco.

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